CARLOS VALDEMORO GARCÍA


(Prócer más allí)

Juan Rojo Moreno

Conocer a personas egregias es un lujo y una suerte, y no es porque en todos los tiempos no hayan existido esas personas cuya existencia ilumina, sino porque hemos de coincidir con ellos en el espacio y en el tiempo y además que se pueda producir una sincronía emocional.

Conocí a Carlos Valdemoro en 1975 cuando acababa mi adolescencia y siempre admiré que siendo persona de gran experiencia y cultura tuviera esa pasión por su pueblo en Teruel, uno pequeño, de nombre Torres de Albarracín.

Haciendo las modificaciones oportunas podría asemejarse mi impresión a la que refiere Ortega y Gasset cuando conoce a Mestanza: “Le conocí yo, siendo casi adolescente hacia 1902. Visité por primera vez a Albarracín. Esta caduca ciudad lanza a las alturas su increíble perfil alucinado, agarrada a un cerco de piedra caliza que bajo el sol parece de plata. La entonces humilde y polvorienta carretera renunciaba a subir hasta ella y pasaba el cerro por un túnel. Allí junto al túnel, empotrada en la roca había una posada de cuento, tenida por una legendaria viejecita. En aquel tugurio encontré a Mestanza…”[1]

Y tenemos que reconocer sobre todo los aciertos de estas personas próceres, pues como señala Mestanza: “Todo está claro, ferozmente diáfano: cada cosa es lo que es y nada más”.

He querido compartir de forma resumida los que significó para muchos la existencia de esta persona en las breves líneas de abajo:

Carlos Valdemoro García, hijo menor de D. José María Valdemoro Barrio y Dª. Aurora García Delgado nació en Torres de Albarracín (Teruel) el 30 de junio de 1922.

Sus primeros años de estudios se realizaron en los Escolapios de Albarracín. Posteriormente se trasladó a Madrid donde siguió sus estudios y en esta época de su infancia hizo profunda amistad con los tres hermanos Dominguín (apellidados de verdad González Lucas y de forma artística “Dominguín”) Su íntima amistad con la familia Dominguín y su contacto estrecho con Luis Miguel Dominguín (realmente llamado Miguel, el añadido Luis fue artístico) promovió que tuviese una ganadería de Toros bravos, “Carlos Valdemoro”, y de adulto los convenció para que se hicieran cargo como empresarios de la Plaza de Toros de Teruel siendo en ese periodo cuando en la Feria del Angel acudieron las figuras más relevantes de la tauromaquia española por Teruel. Apadrinó junto con Dominguín varios toreros que triunfaron.

Tras acabar Bachillerato y realizar el examen de Estado para poder acceder a la Universidad empezó los estudios de Medicina en Madrid y luego continuó los estudios de licenciatura en la Facultad de Medicina de Valencia.

Durante las Milicias Universitarias IMEC (Instrucción Militar Escala Complemento) en Ronda estableció intima amistad con Jose Luis Villar Palasí (que luego fue ministro de Educación), amistad que duró toda la vida.

 Estableció profunda amistad con eminentes profesionales de la medicina como el Catedrático D.  Manuel Beltrán Báguena, el Catedrático D. Rafael Báguena Candela, el Dr. José Báguena Candela (director del Hospital la Fe), con el Catedrático de otorrinolaringología D. Jaime Marco y con el dermatólogo Dr. Juan Peris Asins.

La gran amistad, que llegó a ser casi familiar, con el eminente médico, oriundo de Teruel Dr. Luis García Ibáñez fue además de la magnífica relación que tuvo con los médicos de Teruel en la que había varias familias de médicos como los Adán, Buñuel y la familia Pizarro (farmacéutico) y de manera muy significativa también con el oculista Tomás García Marco y con los hermanos Belenguer (urólogo y traumatólogo).

 Se casó con Dª. Milagros García Nebot con la que tuvo tres hijas, dos de las cuales siguieron la tradición familiar (Carlota hizo Medicina como su padre y Maria Soledad se licenció en Derecho como su abuelo y bisabuelo).

 Retornó a su pueblo natal, Torres de Albarracín, dedicándose a los negocios familiares.

Fue Presidente de la Caja Rural de Teruel durante 11 años y así mismo Alcalde del meritado pueblo durante un tiempo extenso y Diputado Provincial.

Por el interés altruista por beneficiar a su pueblo natal, Torres de Albarracín, aprovechó igualmente sus amistades profundas con Enrique de la Mata (Presidente de la Cruz Roja Internacional y Diputado de UCD por la circunscripción de Teruel) y así mismo con Cruz Martínez Esteruelas (que había sido Ministro de Educación). Entre otras muchas cosas, al menos señalar que consiguió entre 1957 y 1958 reformar la Iglesia, el Ayuntamiento, la Plaza Mayor (hoy Plaza del Ayuntamiento) y dentro de las mejoras continuas sociales hay que reconocerle que se desprendió de su Central Eléctrica, que abastecía desde Torres de Albarracín a múltiples pueblos, para conseguir que Hidroeléctrica Española instalara luz eléctrica. Renunció a sus derechos y pidió que los trabajadores de la antigua central tuvieran luz gratis durante toda su vida, pero él no. Igualmente canalizó el agua potable y gratuitamente introdujo un grifo en cada casa, reformó el cementerio y como se desbordaba frecuentemente el río casi todas las primaveras lo canalizó (zona conocida como cauce nuevo) dividiendo en dos una de sus mejores fincas para que se entendiese claro que no tenía ningún provecho personal.

Su padre construyó a principios del siglo pasado la fábrica Harinera del Carmen con la intención clara de mejorar la empleabilidad de esa pequeña localidad, siendo la empresa más significativa del entorno durante su vigencia, y que presidió él durante muchos años.

Conocido entre sus amigos en diputación y ministerios como “el pedigüeño para su pueblo” su obra social desinteresada, aunque no siempre reconocida, solo supuso beneficio para la localidad sin lucro personal alguno ni endeudamiento del ayuntamiento.

Falleció en Valencia el 30 de mayo de 1999 y cumpliéndose sus manifestados deseos reposa en Torres de Albarracín.

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He querido hacer esta reseña de Carlos Valdemoro y la he subtitulado “más allí” pues buscando en internet sus referencias y el pueblo Torres de Albarracín casi no se le menciona a pesar de su monumental obra en bien de la población.

Hay que resolver y poner a la luz existencias y realidades humanas que durante su tiempo vital hicieron un bien por aquellos que le rodeaban y que muchas veces se intenta olvidar, incluso por los que han sido beneficiados por compartir su ciclo vital. Parafraseando a Max Pulver se trata de una injusticia o del resultado de la envidia ajena.[2]

Y creo que es importante valorar el “tiempo humano” que realizó Carlos Valdemoro, tiempo que G. Berger denominó “tiempo abierto”, esencialmente vertido al futuro próximo y lejano. Su futuro fue una dimensión humana. No fue ya lo que iba a suceder sino lo que realizó en el conjunto del mundo. Fue su tiempo “operatorio”, el tiempo de actuación: proyectos y realización de posibilidades.[3]

Fue su línea vital entre 1922 y 1999 y como señala Julián Marías: “una de las consecuencias más azorantes de la `conciencia histórica´ es que todo nombre propio necesita ir enmarcado entre dos fechas… estamos historizados y esta situación no podemos refutarla, no podemos más que aceptar la situación e intentar dar razón de ella”[4]

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[1] José Ortega y Gasset. Ideas y Creencias- Memorias de Mestanza (D. Gaspar de Mestanza), pág.128. Ed. Espasa Calpe. 1940

[2] Max Pulver. Persona, Carácter, Destino. Editorial Victoriano Suarez. 1962. Traducción de la segunda edición alemana por el Dr. Gorgonio Rueda (primera edición alemana 1944).

[3] G. Berger. Citado por J. Rubio Carracedo en Antropología Prospectiva. (Inspirada en los ensayos de Teilhard de Chardin). Studium Ediciones, Madrid, 1973

[4] Julián Marías. El método histórico de las generaciones. Edita Selecta de Revista de Occidente, 1967 (2ª Ed).

Acerca de juanrojomoreno

Profesor Titular de Psiquiatría Universidad de Valencia
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2 respuestas a CARLOS VALDEMORO GARCÍA

  1. alfredoblasconavarro dijo:

    Tengo numerosas anécdotas de D. Carlos y sus hijas y si esposa, en especial Carlota, me encantaría volver a hablar con ella, mi familia tuvo una relación excelente con ellos.
    Recuerdo en especial un accidente de coche que tuvo a la altura del molino de Royuela.
    Un gran hombre y mejor persona.

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    • Sí cierto todo lo que cuentas, se lo he comentado a Carlota. Recordamos cuando empezaste en Dyrac cerca de la Plaza del ayuntamiento. Sí , me indica Carlota la buena relación que tuvisteis personal y familiar.
      Te mando un correo al que señala tu información.
      Te agradezco sobremanera tu comentario y los recuerdos que nos has traído. Por supuesto y una gran alegría contactar de nuevo contigo

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