NO HAY ENFERMEDADES SINO ENFERMOS


Ana María Soler Garrigós

Suele conocerse comúnmente que la psiquiatría es la ciencia que trata la locura, aunque si buscamos su definición etimológica encontraremos que es la medicina del psiquismo. Este tema ahora no nos concierne, aunque es imprescindible su mención para introducirnos en el mundo de la tan desconocida locura. La enfermedad mental es una de las patologías del ser humano más complejas debido a su dificultad diagnóstica y de entendimiento. Durante un tiempo, se consideró la enfermedad como un castigo. Luego llegó Hipócrates y señala que la interpretación de las enfermedades ha de hacerse mediante la observación del enfermo. Sin embargo, parece patente que el enfermo empezó a verse así como un simple enfermo, en lugar de verse como un paciente con todo lo que eso conlleva. Hay que hacer mención al predomino que tenía para los hipocráticos la información obtenida por los sentidos del médico sobre la obtenida mediante el interrogatorio.

De todo lo mencionado hasta el momento, ya podemos empezar a sacar conclusiones y nos es posible realizar una crítica moral referente a la relación interpersonal que hay entre el médico y el paciente. La relación médico-paciente, en la actualidad, podría definirse como un mero trámite entre el enfermo y el que cura, pues seamos claros, cada vez más existe esa actitud desconfiada del paciente hacia el médico y esa cierta actitud superficial del profesional sanitario hacia el enfermo. El paciente solo tiene como objetivo que el doctor satisfaga sus quejas, aunque para no parecer superficial será mejor decir que acude a la consulta con el único objetivo de curarse, en lugar de ser tratado y entablar una relación más humana con el profesional que llevará a cabo dicha función. Por otra parte está el médico que se encarga de diagnosticar y tratar al enfermo, no se involucra más allá ni indaga en los problemas mentales del paciente ni tampoco le pregunta cómo o qué siente.

El típico aforismo “no hay enfermedades sino enfermos” se convierte ahora en motivo de discusión y más aún cuando el doctor de la mítica serie de televisión House,  pone en entredicho la conocida cita hipocrática, pero esto lo abordaremos más adelante. En cuanto al tema principal que nos concierne en este trabajo, es necesario considerar la importancia que tuvo en su momento Hipócrates, y porqué negarlo, la que sigue teniendo en la actualidad, pues su ideología médica es la misma que se mantiene en estos momentos. Aunque si bien aportó ciertas ventajas al acto médico, como que dejamos de entender las enfermedades como únicas y aisladas en el individuo y empezamos a integrar todas las funciones y sus posibles patologías en un todo, en el ser humano, también supuso, parece ser, el estancamiento de la relación médico-paciente. Por tanto, tenemos las dos caras o perspectivas: mientras que haya avance sanitario parece que habrá relación inversamente proporcional al conocimiento de los sentimientos de los pacientes, al entendimiento del sufrimiento de las personas enfermas que acuden a la consulta. El acto médico requiere de individualización, pues cada paciente es distinto y, por eso mismo, manifestará en mayor o menor grado una serie de síntomas que posiblemente no tendrán nada que ver con los que presente otro paciente con una misma patología. El mismo acto también ha de tener garantizado unos conocimientos previos del profesional, una experiencia… También es importante la  intuición del médico pues de ese modo será posible un diagnóstico más fácil y por tanto un diagnóstico precoz, reflexión y prudencia, el médico debe mantener el secreto profesional, ha de garantizar la confidencialidad del paciente, salvaguardando su historia clínica.

Mención especial he de hacer a un extracto que me llamó la atención en el libro “Cuidando al cuidador” de José Luís Bimbela Pedrola  que decía lo siguiente: “Los valores del éxito profesional están más relacionados con la medicina como disciplina científica que con el enfermo como persona. En la profesión domina un culto a la medicina que la convierte en secuestradora de la salud, del mismo modo que en la sociedad domina un culto a la salud en lugar de una cultura de la salud. Los profesionales renuncian al don y se limitan a ir tirando, a llegar a fin de mes, a ganarse la vida; los usuarios secuestrada la salud como derecho, la practican como simple medicina que tomar. El counseling consiste en comunicarse en dos lenguajes: el de hablar y el de escuchar, en darle protagonismo a las personas y el papel justo que le corresponde a las técnicas, es decir, utilizarlos como habilidades que están al servicio de la persona”.

Retomando el tema que antes ya he avanzado, me gustaría poner en contraposición las frase que parece que define mejor la relación entre el doctor y el paciente, y que ha hecho famosa el Dr. House: “no tratamos enfermos sino enfermedades”. Es una frase que diverge de la hipocrática pues para muchos médicos, satirizados con esta serie y con el personaje del mismo doctor, borde y áspero con los pacientes, se ven reflejados en su personaje.

Como alguna vez  me han dicho en estos cuatro años que llevo estudiando medicina, para ser buenos profesionales deberemos modificar nuestro carácter. Los médicos no debemos cosificar a nuestros pacientes, pues normalmente, y es la experiencia que he tenido, los especialistas se olvidan de que sus pacientes son personas y los tratan como cosas (pasan de ser personas a cosas). La última vez que recurrí a la ayuda de  un especialista, concretamente digestivo, me llevé una muy mala impresión. Entré a la consulta muy asustada susurrando un casi imperceptible “Hola, buenos días…” y la única respuesta que obtuve fue un brusco  “adelante” algo que realmente no me esperaba. Tal vez, tan solo esté equivocada, y el médico tuvo un mal día, pero la opinión que tenía al salir de la consulta deja mucho que desear. Imaginad el chasco que me llevé para acabar, finalmente, discutiendo con mi  pobre madre, la cual me había acompañado a la visita con el digestivo. Le dije entre gritos que nunca sería un médico así, que en un futuro cuando ejerciese la profesión por la que tanto aposté y sacrifiqué, siempre trataría a cada uno de mis pacientes con más o menos respeto, pero siempre les dedicaría una lacónica mirada, una pequeña complicidad que los dejase sanos mentalmente,independientemente de los males físicos que tuviesen. ¿Dónde queda entonces la bondad y la moral del médico? Posiblemente esto sea algo que piense ahora, cuando todavía estoy en el largo camino que me conducirá a la cumbre, cuando todavía ni siquiera he llegado al ecuador de mis estudios y pienso como un paciente, clamando a los cuatro vientos lo que haría si fuese médico, pues sería lo que a mí como paciente me interesaría. Pero, ¿he llegado a pensar cómo se sienten los médicos después de tantos años de estudio para, finalmente, acabar escuchando pantomimas procedentes de pacientes que tan solo van al médico excusando que les duele todo y en realidad, el único problema que tienen es que se aburren en sus respectivas casas y buscan un poco de compañía?

Sí, lo he pensado y creo que si realmente deciden seguir este camino es porque se atienen a las futuras consecuencias. Un médico es médico por vocación, no por los títulos que tenga, aunque claramente sin éstos no sea legalmente un profesional sanitario. Sin duda, el medicamento más útil que existe en el mundo es la personalidad del médico, por ello, no debemos olvidar que nuestros pacientes son personas y no objetos, sienten dolor, alegría, momentos de rabia… y que a veces, el médico con solo una simple mirada, una débil caricia, unas palabras de ánimo logra mejorar el estado anímico del paciente. Es como una especie de función apostólica que tiene el médico; el médico se siente el apóstol de un tipo de salud. Los médicos hemos de desarrollar una seguridad en nosotros mismos porque cuando un paciente sobrevalore nuestros conocimientos o nuestra experiencia, por el hecho de que seamos mujeres y no hombres, jóvenes y no viejos, no nos afecte lo que pueda pensar (ya no solo aparentemente sino en nuestra propia introspección) y sigamos realizando nuestro trabajo igual o mejor que lo habíamos estado haciendo hasta ahora. Los médicos debemos aprender a someternos a las críticas del paciente; sólo viendo nuestra capacidad de aguante y fortaleza ante situaciones desbordantes, podremos determinar si somos o no buenos médicos, y si realmente la medicina está hecha para nosotros.

Como ya he dejado entrever  en mi opinión, la relación médico- paciente sirve para que el paciente canalice lo que siente y empiece a entender que lo que padece es un malestar no una enfermedad. No debemos olvidar, tampoco, que la medicina es un negocio y que, la gente, la mayor parte del tiempo se mueve por dinero. Fijémonos en nuestras ciudades; los hospitales pueden llegar a ser las grandes empresas de éstas. El estado aprovecha la incrementada demanda por parte de la población de servicios sanitarios, de productos farmacéuticos… y se vale de éstos para enriquecerse, sin tener en cuenta que la sanidad se basa básicamente en la salud de las personas y no tiene en cuenta dicho aspecto moral y ético. Así que, ¿cómo vamos a impedir que los propios médicos no se muevan por dinero si se encuentran inmersos en el propio negocio del estado? Es inevitable que nuestra sociedad tenga un gran número de profesionales médicos sin vocación, habiendo realizado los estudios de medicina pensando previamente en su futuro económico. En esta relación, el médico debe obtener respuesta a las siguientes preguntas: “¿Qué le pasa?, ¿Desde cuándo le pasa eso?, ¿A qué lo atribuye usted?, ¿Qué es lo que cree que le vendría bien?”. El paciente es el sujeto que ofrece esas respuestas, las cuales le ayudarán y serán la clave fundamental para saber cómo está viviendo la enfermedad. Cabe destacar también la existencia de otra cuestión interesante, realizada después de haber explorado físicamente al paciente: “ ¿Alguna otra cosa más que le parezca de suma importancia y sobre la cual no haya hecho mención todavía?” Esta es una de las preguntas que termina aclarando la verdadera sensación o molestia que padece el paciente.

En definitiva, debemos tener en cuenta un gran número de aspectos cuando nos encontremos ante un paciente. La mayoría de enfermos tienen como consecuencias psicológicas la depresión y la regresión (basada en el funcionamiento psicológico que se consiste en regresar a experiencias pasadas que pudieron ser dolorosas). Por esta razón, no podemos actuar con los pacientes como si de objetos se tratase, debemos tener siempre presente que son personas, seres humanos y como tal, requieren atención especial porque son seres humanos con algún malestar que les impide proseguir con su vida diaria, y que acuden al médico para recibir ayuda a cambio, no malas caras ni desgana en el trabajo.

Para finalizar me gustaría comentar la frase el tipo de médicos que seremos ya está inscrito en nuestra personalidad”. Personalmente creo que  con la edad que tenemos los estudiantes de cuarto de medicina,  nuestra personalidad ya esta instaurada en nuestra persona. No podemos modificar nuestros pensamientos, nuestras preferencias… Ya tenemos forjado el propio carácter que nos caracterizará como médicos en un futuro, la forma como trataremos a nuestros pacientes ya está inscrita en nuestra mente. Tan solo espero que si todo esto es así, nunca cambie lo que siento en estos momentos de mi vida y nunca olvide lo que se siente cuando se es paciente. No quiero convertirme en todo aquello que en un pasado tuve como objeto de crítica. Guardaré este trabajo como prueba de que hubo un tiempo que no pensaba como médico sino como paciente, como ser humano que padece cuando ve sufrir a los demás y no como profesional que se olvida de sus pacientes y los trata como objetos, sin tener en cuenta que acuden a la consulta por uno u otro motivo, más o menos justificado, pero siempre esperando a cambio una ayuda por parte de su médico.

Bibliografía:

“-Comprender la enfermedad mental” Universidad de Murcia Fernando Leal

-“Política sanitaria española” Javier Elola Somoza

La culpa fue de Hipócrates. E.A. López. Pages 482-483  

http://www.sciencedirect.com/science/journal/02126567/34/9?sdc=1

http://www.historiadelamedicina.org/Fundamentos/1_2.html

http://grupos.emagister.com/debate/_no_hay_enfermedades_sino_enfermos_/1636-735439

-http://books.google.es/books id=v9c0pSsv04C&pg=PA20&dq= NO+HAY+ENFERMEDADES+SINO+ENFERMOS+

HIPOCRATES&hl=es&ei=2AGuTee7JJuS4gaBztTrCg&sa=X&oi

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Acerca de juanrojomoreno

Profesor Titular de Psiquiatría Universidad de Valencia
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5 respuestas a NO HAY ENFERMEDADES SINO ENFERMOS

  1. Excelente nota! es un tema que siempre me interesó, viví e investigué…Lo que sumaría, de acuerdo a lo vivido, es que esas coordenadas básicas hacen definir EL Porqué se elige la carrera de Medicina. Y, en el caso que No sea ésa ayuda humana, esa compasión básica (que no es lástima sino ayuda desde considerar al otro como alguien parte de lo que merece vivir con felicidad en este mundo) esa intención de acompañar procesos…Creo, q salvo q un hecho pivot, crisis importante ocurra, la carrera seguirá adelante hasta convertirse en meros profesionales. adonde esa misma palabra “profesión” aleja de la tarea tan básica y generosa que puede ser preguntarle al paciente : “Qué puedo hacer para ayudarte a acompañar y resolver este padecimiento que hoy te toca vivir?” .
    Gracias que me he encontrado con Médicos con esta actitud, lamentablemente, ninguno que solo se dedicaba a la Alopatía, sino que habían incorporado y desarrollado en su saber las Medicinas Humanísticas como la Homeopatía y muchas otras mas.

    gracias por el post, hace bien recordar que lasl metas pueden incluír tener un buen pasar económico y material.

    Un saludo y gracias

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  2. Pingback: LA SILLA | juanrojomoreno's Blog

  3. Ricardo C dijo:

    Saludos muy buen tema me gusto, pero referente a la frase” no hay enfermedades hay enfermos” no es de Hipocrates es de Claude Bernard, saludos exitos

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    • Gracias por tu cometario Ricardo, y por traer también a colación a Claude Bernard, al igual que muchos hacen con Marañón. Esa vieja discusión de si el concepto es fundamentalmente hipocrático o de si Claude Bernard antes de morir lo dijo o de si claramente Marañón lo decía, creo que al fin y al cabo es baladí pues no hay un registro claro sino atribuciones y excepto lo de Marañón creo que lo demás no está expresamente documentado. Claro que Marañon es muy nposterior Por esto muchos adhieren el concepto a Hipócrates (por ser el primero en esta concepción) y otros a Claude Bernard (y también por otros motivos a Marañón). Así, por ejemplo, solo como referencia, el médico de familia E. A López en sus Reflexiones habla de: “la culpa fue de Hipócrates” (http://www.farma.uma.es/clases%202004-05/aj%20garcia/la%20culpa%20fue%20de%20hipocrates.pdf). Por su parte, también solo como referencia, en: “La investigación en el ejercicio diario de la medicina” F. Verdú la refiere a Claude Bernard. Por todo esto, excepto datos concluyentes, que creo no los hay, me quedo con lo escrito por el Dr. Nolasc Ascarín en su capítulo en el libro de la Universidad de Barcelona “Humanidades e investigación científica” (N. Bilbeny y J. Guàrdia, eds.) en donde dice: No hay enfermedades sino enfermos (atribuida tanto a Hipócrates como a Claude Bernard).
      La categoría de los autores del libro de la Universidad de Barcelona puedes comprobrla aquí :http://www.catalunyavanguardista.com/catvan/humanidades-e-investigacion-cientifica-una-propuesta-necesaria/.
      Agradeciendo que hayas introducido a Claude Bernard, un cordial saludo.

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