EL MUNDO QUE NO EXISTE. EL NUEVO REALISMO DE MARKUS GABRIEL


Juan Rojo Moreno

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El filósofo alemán M. Gabriel escribe en 2015 Porqué el mundo no existe desarrollando lo que él denomina “una nueva corriente filosófica denominada Nuevo Realismo”. [1]

Ya desde el principio de su obra Gabriel insiste en que el mundo no existe pues no somos capaces de captar la totalidad de lo que ocurre en él ya que nuestra realidad no es “el mundo” y por lo tanto como tal no se nos presenta (existencia= manifestarse fuera = existir). No tenemos la conciencia ni la vivencia de todo lo que ocurre en el mundo y por lo tanto no tenemos una “realidad” del mismo y en consecuencia no existe.

En el mundo, actualmente y en cada momento, ocurren muchas cosas entre los animales, en la selva, entre los insectos, en cada ciudad, en cada casa, hay elecciones locales, duendes (todos son ámbitos objetuales) y no tengo noticia de todo eso y no está todo interconectado en una realidad única. Por esto es por lo que podrá haber una sinfinitud de mundos pero no “un mundo”, pues “no hay regla o fórmula que describa la totalidad del mundo y eso -dice- no se debe a que no se haya hallado todavía, sino al hecho de que no puede existir”.

Para él no es que hagamos una interpretación de la realidad, no es que nuestro cerebro intérprete lo que vemos u oímos sino que lo vivimos como real pues es la realidad misma. Rechaza por lo tanto el denominado postmodernismo o el constructivismo señalando que lo que nos importa cuando tengo hambre no es que nuestro cerebro esté haciendo fisiología  sino que la realidad y el hecho real es que “tengo hambre” y cuando veo una manzana no estoy viendo átomos dispersos ni corpúsculos ni analizando lo que veo, sino que hay un hecho: “veo una Manzana”.

Para Gabriel nuestros sentidos no son subjetivos “no los llevamos implantados bajo la piel ni pegados a ella sino que son estructuras objetivas en las que nos encontramos. Cuando oigo que  alguien llama a la puerta capto una estructura objetiva y no una impresión de mis sentidos alojada en el interior de mi cuerpo, ya que no es mi cuerpo lo que se golpea sino la puerta… el sentido no está dentro de nuestro cuerpo sino `ahí fuera, en la realidad´”

El nuevo realismo va a los hechos mismos “conocemos el mundo tal como es en sí”. Incluso mis sentimientos son hechos, mis fantasías y mis creencias, todo son hechos para mí y reales. Para Gabriel no hay un mundo sin hechos. Ni siquiera hay nada, sin que sea un hecho que no hay nada. Nada ni nadie puede escapar a los hechos. Tampoco Dios puede escapar a los hechos ya que en cualquier caso sería un hecho que Él/Ella/Ello es Dios.

El mundo es un  contexto global de hechos “el Mundo es una gama de ámbitos, el ámbito global que alberga a todos los ámbitos objetuales, en él aparecen todos los ámbitos existentes”.

Cuando conocemos algo, conocemos hechos, que son a menudo hechos en sí que perduran incluso sin nosotros.

Ya Julian Marías comentó hace tiempo: “el mundo no es simplemente un mundo de cosas, sino el mundo en el que se vive, tiene pues un carácter vital y circunstancial, definido por el individuo para quien es mundo. [2] Y en este sentido Gabriel suprime la palabra “mundo” y también quiere suprimir que sea el individuo quien lo defina. Solamente es su realidad, lo abarcante -que diría Jaspers- pero un abarcante sin entrar en analizarlo sino que se nos “presenta”. En este presentarse es lo que para Gabriel está el sentido.

El mundo como “todo el mundo” no existe pues señala: “yo nunca lo he visto, sentido o saboreado. Yo puedo pensar en el mundo y al mismo tiempo hay otras cosas en él como son lluvias y dolores de muela, de las que no tengo conocimiento ni me influyen ni forman parte de mi… nunca podemos comprender todo, el mundo no puede existir, en principio, porque no aparece en el mundo”. [3]

Para Gabriel la Existencia es la aparición de una representación, es que aparece algo (existencia para Gabriel = aparición de un campo de sentido. Campo de sentido = lugar donde aparece algo)

Se aleja por lo tanto en su concepto de existencia de los existencialistas como Heidegger, Kierkegaard, Jaspers o Sartre, aunque nombra a los dos primeros. Y para que puedan aparecer las cosas éstas han de pertenecer a ese lugar donde aparecen. Las cosas por lo tanto “son”, tienen autonomía independiente del sujeto.

Su término “campo de sentido” puede resultar confuso ya que se está refiriendo simplemente a un lugar en donde aparece algo y denomina sentido = la forma en que aparece un objeto y denomina hecho = algo que es cierto.[4]

Insiste que el mundo no existe, al igual que yo no puedo verme a mí mismo en la calle o en un paisaje, y si me tomo una fotografía, viendo el paisaje al hacerla, ya el que sale en ella no soy el yo activo que está viendo el paisaje. Igualmente en el mundo se dan todas las representaciones y hechos, pero el mundo no puede verse a sí mismo y por eso no existe pues no puede representarse.

Si existe todo es porque el mundo no existe- señala nuestro autor- y es porque incluso nuestros pensamientos sobre el mundo están dentro del mundo, son representaciones dentro del mundo, pero no hay nada fuera de las representaciones. Todo es parte del mundo pero él no puede mirarse a sí mismo. [5]

Como para Gabriel Existencia = aparición de una representación, el universo es inalcanzable para nosotros y no puede ser representado luego no existe y de igual manera una visión general de la totalidad es imposible porque la totalidad ni siquiera existe.

¿Y qué es nuestra vida? Para nuestro autor es “un movimiento continuo por diferentes campos de sentido cuyas relaciones mutuas imaginamos o descubrimos”, es decir un trasiego continuo de representaciones. Estoy leyendo y de pronto me acuerdo que el otro día fui a comprar (ya he cambiado de campo de sentido o representación), me centro en la lectura y luego me viene a la cabeza la imagen de un amigo (ya he cambiado a otra representación) y ahora levanto la cabeza y veo el edificio de enfrente (otro cambio de campo de sentido), etc.

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Husserl se planteó en la primera parte del siglo XX que había que repensar la filosofía, que ya no era útil la filosofía clásica para los acontecimientos del hombre y para el hombre en la actualidad y creó la escuela que denominó Fenomenología cuyo lema fundamental era “a las cosas mismas”. Había que centrarse en los hechos que ocurrían y no divagar tanto como había hecho la filosofía clásica. Husserl intenta llegar a la esencia de los hechos, de las cosas y de las vivencias y va eliminando lo accesorio de cada una de ellas hasta llegar a comprender que lo más irreductible es el acto de conciencia.

Ya escribí en Fenomenología, Fenotropía y Ciencia  (aquí)  que era necesario actualizar la fenomenología a los tiempos que son actuales en el siglo XXI. Realmente el trabajo de M. Gabriel se impregna en parte de un realismo fenomenológico actualizado a los tiempos kinéticos del hoy en día, que él llama “Nuevo Realismo” y al que se podría aplicar el mismo lema de la fenomenología “a las cosas mismas” solo que él diría “a los hechos mismos” (llamando hechos por esta autor a “algo que es cierto”). Solo que él no quiere entrar en buscar la esencia sino la realidad de la vivencia del hecho en sí: esa es su realidad, es el nuevo realismo: si veo a dos personas subirse a un tren no es una cuestión cerebral ni de neurotransmisión ni es el cerebro quien lo está viendo sino Yo, lo veo y es un hecho real y cierto (y ya está).

En su obra nombra a menudo a Heidegger, alguna vez  a Kierkegaard y solo cita los nombres sin más referencias de Sartre o K. Jaspers, pero en ningún momento nombra a Husserl (lo cual tiene cierta lógica pues Husserl buscaba la esencia de los fenómenos y Gabriel da por reales la representaciones directa de los mismos).

K. Jaspers se planteó prácticamente lo mismo que Gabriel cuando dice en la relación del hombre con los hechos, es decir en la relación yo-mundo: “Se da un estar-frente-a, que es vivido. Él vive inmediata, ingenua, irreflexivamente todos los posibles objetos como sus objetos. La vivencia es inmediata. La relación sujeto-objeto es vivida en tanto que está ahí, en cada momento como un `estar frente a´, sencillo, claro”.[6]

No hay una línea, por así decirlo, desde el sujeto al objeto, sino numerosas.

Gabriel sí que considera falsas todas las demás posturas filosóficas (es falsa la metafísica y el constructivismo también -al no reconocer que existen hechos en sí-, el materialismo es “simplemente falso”) y por supuesto la manera de concebir la realidad de los físicos señalando sobre Stephen Hawking:

“… un físico británico un tanto sobrevalorado como intelectual, declaró hace poco, en lo que quizá hay que entender más como una provocación que como penosa expresión de ignorancia lo siguiente: `… ¿cuál es la naturaleza de la realidad? ¿Necesitó el universo un Creador?…Tradicionalmente esas son cuestiones para la filosofía, pero la filosofía ha muerto. La filosofía no se ha mantenido al corriente de los desarrollos modernos de la ciencia… los científicos se han convertido en los portadores de la antorcha del descubrimiento en nuestra búsqueda de conocimiento´”.

Según Gabriel, Hawking subestima a la filosofía porque no tiene una idea adecuada de lo que trata.

Si la ciencia tuviera que explicarnos la realidad no sería válida para explicar por qué existe la República Federal de Alemania, ni el futuro, ni los números, ni  mis sueños, apunta Gabriel.[7]

También para Gabriel todas las concepciones del mundo son falsas porque suponen que hay un mundo del que formarse una imagen. Por esto mismo tanto la concepción científica del mundo como la religiosa están equivocadas al ser concepciones del mundo.

Al considerar automáticamente los hechos como realidades nos tendremos que preguntar en este “nuevo realismo” ¿qué significan las realidades? Porque las cosas, dice son en sí ¿pero qué son en sí? Por ejemplo cita Georges Friedmann como cuando se dio por primera vez a ciertos indígenas de África una carretilla empezaron queriéndola llevar en la cabeza.[8] Claro está que la carretilla es una cosa en sí, una representación real, un hecho, pero para los indígenas realmente no era una “carretilla”. Todo esto es una falsedad para M. Gabriel pues “cada vez que nos encontramos con la expresión `concepción del mundo´ debemos asumir que nos hallamos en un área de influencia del constructivismo y es absurdo”.

La creación de este “Nuevo Realismo” por M. Gabriel se origina, según el propio autor, el 23 de Junio de 2011 a las 13.30 horas (segundo más segundo menos), siendo cuando según su obra habría que datar el comienzo de la nueva Era Filosófica.

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[1] Markus Gabriel. Por qué el mundo no existe. Editorial Pasado y Presente (2019) (primera edición en alemán 2015)

[2] Julián Marías,  comentario, página 41 en: Teorías de las concepciones del mundo de Wilhelm Dilthey. Ediciones de la Revista de Occidente, Madrid, 1974 Traducción del alemán y Comentarios de Julián Marías.

[3] M Gabriel señala en su introducción que no aparecerán en su obra términos monstruosos o pomposos, pero no puede evitar decir por ejemplo: “Existe lo que no existe, solo que no existe en el mismo ámbito o dominio”. Por supuesto está en contra de entenderlo con los pasos que ya explicaron los físicos David Peat y David Bohm sobre los tres niveles: 1- el material de las partículas, 2- el nivel subatómico o cuántico y 3- el “orden primario” o tercer nivel de sentido. Y además que entre los tres niveles ha de haber una conexión e influencia que se nos escapa a nuestro conocimiento actual. También dice Gabriel: El Mundo es el ámbito global que alberga a todos los ámbitos objetuales a diferencia del universo que solo alberga el ámbito de las ciencias naturales.

[4] Las definiciones están sacadas del glosario de términos de su obra al final de la misma.

[5] También considera falso o erróneo el “superpensamiento” que reflexiona sobre el mundo en su totalidad y que Hegel denominó “la idea absoluta”. El idealismo absoluto es erróneo -dice Gabriel- pues para que pudiera ser cierto debería existir ¿pero en qué campo de sentido aparece? (en qué lugar aparece). El superpensamiento no puede aparecer en sí mismo.

[6] K. Jaspers. Psicología de las concepciones del mundo.

[7] Realmente su afirmación de que “no existe el mundo” es un juego de palabras pues su concepto no es equivalente ni se está refiriendo a lo mismo que otros autores. Así, ve insuficiente la concepción de Heidegger de Ser en el mundo como Dasein (=existencia, damos sentido al mundo) o cuando Jaspers se refiere a las concepciones del mundo como: “La concepciones del mundo auténticas están, además íntimamente unidas con la vida total del individuo, no están adheridas a él superficialmente. Solo se puede hablar de psicología de concepción del mundo en la época de la individuación. Para épocas comprometidas en la que una concepción del mundo es la misma para todos como algo lógico, solo puede darse una psicología social de la concepción del mundo”. Tampoco nombra a Dilthey que ya dijo: la comprensión de la realidad brota de la experiencia de la vida, de la estructura de nuestra totalidad psíquica. Toda concepción del mundo está condicionada históricamente. Gabriel considera falsa cualquier cosmovisión o concepción del mundo pues el mundo no existe.

[8] Georges Friedmann. El hombre y la técnica. Editorial Ariel (1970) (primera edición francesa 1966).

Acerca de juanrojomoreno

Profesor Titular de Psiquiatría Universidad de Valencia
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