MULTICULTURALISMO


Somos una palabra a la que le falta una letra

(We are a word with a missing letter)

Juan Rojo Moreno

         Cuantos y cuantos autores escriben acerca de las buenaventuras que nos aporta la ciencia y la tecnología y así mismo sobre las dificultades que han comportado este vertiginoso avance en el campo del desarrollo interior humano. Hemos sido invadidos por la velocidad y los objetos (las cosas) y estos son dos variables que no favorecen específicamente el camino del denominado crecimiento interior.[1]

Como indica el físico David Peat, a través del  proceso de la evolución del ser humano la mente desplegó sus poderes de discriminar, calcular, reflexionar, desarrollar estrategias y solucionar problemas con un poder técnico y un conocimiento creciente. Pero el precio por todo esto parece  haber sido el desarrollo de un “sí mismo” que se ha aislado cada vez más del contacto directo con la naturaleza y la sociedad. La visión del mundo que predomina en occidente impregna ahora todos los aspectos de la vida e influye profundamente, no solo en la manera en que se ve el mundo sino también en las percepciones que tiene la gente de sí misma y  de los valores sociales.

El paradigma científico particular que nació durante el Renacimiento, y que ha florecido desde entonces, es ahora tan penetrante que su influencia se ha extendido más allá del dominio puramente científico hasta alcanzar todos los aspectos de la vida. Ya no es posible observar esta visión del mundo (paradigma),  como si la contemplásemos, sino que todo el mundo se percibe a través de él pues el paradigma científico ha calado en los cimientos del actual momento evolutivo de nuestra humanidad. Y con mayor o menor penetrancia esto se ha integrado tanto en las sociedades más desarrolladas como en las que están menos “civilizadas”. Nuestra visión del mundo de los últimos quinientos años es tan convincente que, así como la luz del sol hace invisibles las estrellas durante el día, también, este paradigma, tiende a oscurecer los patrones y significados sutiles que se pueden revelar dentro de la naturaleza, la sociedad o la vida del individuo.

Pero, claro, todos estamos, a la vez, encantados cuando mediante los nuevos avances científicos se nos cura una enfermedad, o cuando magníficos profesionales de la salud consiguen sacarnos adelante de situaciones y estados que hace 100 años habrían supuesto la invalidez o la muerte. Yo soy el primero en agradecer estos avances. Una cosa no quita la otra, no estamos en una “guerra” entre filosofía-humanismo versus la técnica.

Pero sí está en guerra constante el ser humano consigo mismo, para entenderse él mismo, a los otros y a la humanidad, y en eso no conseguimos avanzar suficientemente.

Y no avanzamos porque para ello es necesario hacer al menos dialéctica de aspectos que se consideren más o menos opuestos y sacar una nueva y creativa síntesis o solución. Lo malo es que no conseguimos identificar los dos factores que intervienen en la dialéctica. Así, por ejemplo, no comprendemos como un joven en EEUU coge un arma y repentinamente se pone a disparar en un instituto contra todo el que pase, u otro en Alemania a todo el que se encuentra en la calle o en Noruega a todos los jóvenes reunidos en una isla en una convección. O, igualmente, que algún piloto de líneas comerciales estrelle el avión con todos los pasajeros a bordo.

Ya he manifestado anteriormente que generalmente no se trata de enfermos mentales ni del “locos” (que es la primera idea que aparece en los medios de comunicación para explicar lo que es inexplicable). Cuando los sujetos son fanáticos, -no locos sino, eso, fanáticos- no entender esto supone en cierto modo igualar la maldad del fanático con el “loco”.[2]

Si no somos capaces de diferenciar fanatismo y “majaretismo” de enfermedad mental es lo mismo que decir que somos inhábiles para hacer un correcto pensamiento crítico, e inhábiles para usar una razón sosegada y cultivada. Y entonces el mundo de la lógica y el avance cultural de la  civilización retroceden a los tiempos antiguos de la barbarie y del pensamiento acrítico prelógico.

¿Y, cuando se prohíbe el burkini? ¿También se contrapone la cultura a la locura? Evidentemente no; se alegan causas religiosas, sanitarias, de costumbres o de otro tipo. Al final podíamos llegar a pensar que hay una lucha entre culturas (frente a la cual el ex-presidente español Rodríguez Zapatero quiso crear la hasta hoy fracasada “alianza de las civilizaciones”). Una de las culturas no quiere ser invadida culturalmente y la otra quiere, basándose en la libertad de expresión de los países occidentales, tener el derecho a expresar, sin cortapisas, su libertad cultural (considerada la invasora).

Pero eso es mirar el problema de manera muy limitada y por esto, de facto, el “multiculturalismo” está fracasando.

Realmente, la fricción no se encuentra entre culturas o entre religiones o en la sanidad. El roce se encuentra en que la evolución humana, tan comunicada actualmente, ha originado un choque entre el paradigma científico tecnotrópico y el paradigma “visciencial” .

Las visciencias se producen mediante la intelectualización de las vivencias. Hoy en día las vivencias se intelectualizan ayudadas con el acceso a la información global que es un acicate para que las ideas y “pensamientos” que se adquieren originen una verdadera emergencia. Sobre las visciencias ya hablé en este artículo .

 ¿Pero qué tipo de emergencias está apareciendo?

Estas emergencias son nuevos humanos desviados: son “Unhol” (uni-holisticos) porque en los mismos ha crecido “su totalidad vivencial intelectualizada” (que no suele ser compartida por nadie o acaso por un pequeño grupo sectario que resuena en esa misma totalidad particular). Pero esta totalidad vivencial intelectualizada, incluso en el caso de un solo hombre, está cargada de la fuerza de las vivencias y se le presenta con la claridad lógica que les da el razonamiento (muchas veces solo oído e integrado desde las  redes sociales o los medios de comunicación).

Así, ya podemos explicarnos el porqué de los individuos que hacen estas brutalidades sociales y humanas, o por qué ahora unos padres no quieren que se vacunen a sus hijos de las obligatorias o por qué no se ha querido permitir el burkini en las playas (por una intelectualización vivencial colectiva en un determinado país o en una región: es decir debido al nacimiento de un paradigma visciencial “Unhol”).

Estoy seguro que -en el ejemplo del Burkini- si en una cultura concreta llegara a instaurarse una creencia inconsciente colectiva viscienciada, entonces al final no se permitiría. Aunque desde luego el motivo será lo de menos.

También podemos entender, con lo dicho, por qué unos padres en pleno siglo XXI no quieren escolarizar a sus hijos en una escuela sino tenerlos en una casa lejana en la sierra, en donde “ellos les darán la educación que necesiten para su formación”, como  hacían las familias que podían (pero sin aislarse) en el siglo XIX.

Tenemos que entender que esta nueva síntesis “Unhol” no es obligativamente mala per-se sino dependiendo cómo se realiza. De esta síntesis forman parte muchos grupos que se identifican y asumen una ideología que acaba en “ismo” y no son perjudiciales si son flexibles y evolutivos pero, por el contrario, muy constrictivos y perniciosos cuando pierden la perspectiva de la “otredad” que es cualquiera del resto de la humanidad.

—————

Como señalé en el encabezado, “somos una palabra a la que nos falta una letra”. Cuando la encontremos quizá, entonces el hombre sea capaz de unas nuevas y realmente creativas síntesis viscienciadas, válidas no para unos pocos sino para toda la humanidad y el planeta global.

———————————————————

[1] Con cuanta frecuencia cosificamos a nuestros congéneres, y fríamente los usamos como “objetos” más que como “el otro”. En este sentido es interesante la reflexión que plantean  Ingar Brinck, Vasudevi Reddy y Dan Zahavi en su artículo The primacy of the “we”? https://www.academia.edu/29763247/The_primacy_of_the_we_

[2]  Este aspecto lo desarrollé en el artículo “Yihadistas sanos y Occidentales locos” https://juanrojomoreno.wordpress.com/2016/07/26/yihadistas-sanos-y-occidentales-locos/ .

Acerca de juanrojomoreno

Profesor Titular de Psiquiatría Universidad de Valencia
Esta entrada fue publicada en Humanidades y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.