MEDICINA Y NO MEDICINA


Juan Rojo Moreno

         La medicina es un ejercicio que está en sus diferentes versiones desde los albores de la humanidad. El médico (del latín medicus que viene del verbo medeor = cuidar) ha utilizado todos los recursos a su alcance para beneficiar la salud. Actualmente el recurso más usado es el científico (aunque no es el único) y esto hace que algunos confundan la medicina con la “ciencia”.

El método científico nos aporta muchas cosas y gracias a él tenemos mucha más seguridad en muchos diagnósticos y tratamientos que nos protege de charlatanerías y otras sandeces. Pero esto no quiere decir que el método científico sea el único utilizable o lo único útil en la práctica médica. Hay muchos estudios publicados observacionales, y de interpretación que sin ajustarse estrictamente al método, no obstante, son de gran utilidad.

La medicina no se ha basado en la causalidad, aunque intenta descubrir causas y ha abierto, desde siempre, sus puertas a quienes aporten, desde la seriedad, nuevas ideas y planteamientos útiles para la sanación; no hay más que ver el impacto que ha tenido todo el ámbito de la medicina psicosomática, y evidentemente la medicina antropológica que se inició con Viktor Von Weizsäcker  y que busca el acontecer patológico relacionado con las circunstancias y sentido de la persona concreta. Quien quiera abrir más el campo no tiene más que leer a Laín Entralgo en sus diversas obras sobre esta materia para comprobar  el heteroclitismo de nuestra profesión.[1] Que la medicina no es perfecta, de acuerdo, que el método tampoco lo abarca todo, de nuevo de acuerdo, que tenemos multitud de pacientes crónicos a los que no encontramos remedios de curación, una vez más de acuerdo.

Todo esto, y más, es asumido por la medicina que intenta dentro del rigor y responsabilidad darle solución. Pero de vez en cuando llega a mis manos algún libro (ya no hablo de artículos ni por supuesto opiniones de internet) que dice tal cantidad de necedades que realmente aburre o asombra[2]. Estos autores utilizan un tópico para quien pueda ser crítico con ellos, ya lo avisan: este libro –dicen- suscitará muchos antagonismos, pero está escrito para aquellos que buscan la luz. Claro si yo escribo un libro y hago, por ejemplo, múltiples referencias a que el agua no es H2O sino “aceite sagrado”, bien me conviene avisar que va a crear “antagonismos” y que está escrito para los que buscan la “luz psíquica y armonía química total”.

El problema no es la filosofía del libro (sobre eso no voy a comentar pues se haría muy largo) pues en el fondo hacen una especie de unión entre conceptos junguiano (sombra), lacanianos (analogía del lenguaje) conceptos interpretativos psicosomáticos básicos, y también otros desde Heráclito hasta los “orientales”: la búsqueda de lo unitivo es la salud, la superación de los pares de opuestos, y además deducciones múltiples propias, etc.[3] No tengo nada que decir, significativo, en relación a su estilo o fondo filosófico; lo respeto, como es lógico, y en algunos contenidos coincido[4], mas no en su tronco argumentativo porque el problema es que lo dirige hacia la medicina y la enfermedad y tengamos en cuenta que el lenguaje (en este caso el escrito) es expresión de sus ideas.

Frases como mínimo incorrectas son “ya para nadie es un secreto que la medicina académica ha perdido de vista al ser humano”[5] o cuando dicen, en relación al trabajo de la medicina en su intento de recuperar la salud, “cuanto más trabaja en la salud más prolífera la enfermedad”, dando a entender (en su concepción bi-polar) que al esforzarse la medicina en curar enfermedades ha originado que haya más enfermedades. Desde luego ya me habría gustado ver a estos autores viviendo enfermos en la Edad Media o hace 2000 años cuando se supone que, según ellos, al haber trabajado menos tiempo por la salud [la medicina] había menos enfermedades. Decir estas cosas es, a mi entender, una barbaridad y una falta de documentación, pero claro yo soy de los que forman el grupo de “los antagonistas”, según ellos. Su idea es que el ser humano, por el hecho de vivir, ya es un enfermo (a diferencia de la medicina –dicen- en la que el ser humano se pone enfermo). Para estos autores “la enfermedad es la señal de que el ser humano tiene pecado, culpa o defecto; es la réplica del pecado original a escala microscópica […] es un estado de imperfección”.

Como consideran que la enfermedad es constitutiva del ser humano, por lo tanto todos estamos en pecado y en culpa y en defecto. Esto no está mal si lo refieren a conceptos filosóficos de evolución humana pero cuando un niño tiene leucemia yo no quiero considerar que es una cuestión de pecado o culpa. Si en vez de la palabra enfermedad utilizasen palabras como la vida, la evolución, el ser en el mundo, etc., o algo parecido vería el libro hasta interesante, pero que te digan: “si las inflamaciones -que por medio de su resolución eliminan toxinas del cuerpo- se cortan frecuente y prolongadamente por medio de antibióticos, las toxinas tienen que almacenarse en el cuerpo lo cual determina el incremento de posibilidades para el proceso canceroso”; decir esto supone no solo una desinformación total sino un atrevimiento ignorante.

Desde luego la ignorancia es uno de los pecados capitales sobre todo cuando el ignorante quiere que los demás (los iluminados y que buscan la luz, en este caso) sigan sus preceptos ignorantes que pueden ser perjudiciales. Esto último es no saber nada de cómo funcionan los procesos inflamatorios ni los antibióticos; ¡ah perdón! sí, de los antibióticos dicen que su etimología es que son anti- bios, es decir, anti-vida.

Detrás de un síntoma hay un propósito. Bueno, algo parecido decía en relación con las “enfermedades oportunas” V. Von Weizsäcker, al que curiosamente siendo alemanes los autores como él, ni lo nombran. Bueno la verdad es que no nombran a  casi nadie pues el libro no tiene apenas citas bibliográficas  (ni bibliografía) pues se supone que es un libro de “creencia”. Ni los bacilos ni las radiaciones provocan la enfermedad –dicen- sino que el ser humano los utiliza como medio para realizar su enfermedad. Bueno, pocas citas más voy a traer, pues pueden ver como el libro sigue erre tras erre con lo mismo. En relación con esta última frase, que se lo cuenten a los afectado de Chernóbil o a los que padecieron las diferentes pestes en la edad media.

En resumen, algunos puntos fundamentales de su teoría son que: el ser humano está (es) enfermo y la enfermedad es expresión de su imperfección. La curación solo es posible cuando el ser humano asuma la parte de la sombra (lo reprimido) que el síntoma encierra, el hombre está curado cuando encuentra su verdadero ser y se unifica con todo lo que es y, la enfermedad obliga al ser humano a no abandonar el camino de la unidad y por ello la enfermedad es el camino de perfección. Hasta aquí, no obstante lo dicho, podría ser pasable; una teoría más de las muchas que proliferan por ahí y en algunos puntos como he dicho estoy de acuerdo con el fondo actitudinal. Pero luego dedican 200 páginas para que cada uno mire sus síntomas y dónde está su pecado o su conflicto: infecciones, alergias, asma, resfriados y gripes, náuseas y vómitos, diabetes, hepatitis, jaquecas, impotencia, ciática, accidentes de tráfico, fracturas etc., etc.

Esto me recuerda a un papelito que recogí de un parabrisas en el que un brujo sanador daba su teléfono móvil y “garantiza” la cura de todas estas cosas y también la cura del mal de ojo y conseguir amores. Los autores del libro no garantizan nada, pero dicen muchas cosas. Por supuesto no solo la jaqueca es un orgasmo en la cabeza (sic) sino que como “la bilis es símbolo de agresividad […] los cálculos biliares son más frecuentes entre las mujeres, especialmente casadas y con hijos. Los cálculos biliares son agresividad petrificada. Por ello no es de extrañar su gran incidencia en las madres de familia, pues esta estructura les impide dar libre curso a su energía y agresividad. Las situaciones familiares se viven como una coerción de la que la mujer no se atreve a liberarse: las energías se coagulan y petrifican. Con el cólico, con las convulsiones y los gritos se libera mucha energía. ¡La enfermedad da sinceridad!”.

No puedo terminar sin poner un par de ejemplos rápidos:

Uno, es un caso de un accidente de tráfico, en un cruce, en el que casi se matan cinco personas, Consideran los autores que se ha originado “porque las personas involucradas querían seguir en línea recta por la dirección que tenían en su vida, pero todos habían pasado por alto la necesidad de rectificar la dirección. Llega un momento en la vida en que se impone rectificar”. Es como si el “destino” estuviera marcándole, a los 5 miembros que casi fallecen, que su sentido de la vida no era ese y “les tocaba” rectificar. Una intencionalidad mágica (del ser superior) que actúa sobre todas nuestras acciones. Recuerdo un paciente que tuvo un accidente de moto con 22 años y quedó tetrapléjico y apenas se le entendía al hablar. Venía por padecer una depresión que con muchas dificultades era capaz de expresar aunque mantenía su conocimiento y afectividad totalmente normales. Por supuesto hasta el momento del accidente su vida era completamente normal, con novia y proyectos vitales. Yo no soy capaz de decirle a este paciente, como señalan los autores del libro, que el accidente ha sido un “hecho externo” que ha abierto al inconsciente canales para que articule los problemas que el joven tenía antes del accidente.

Y el último ejemplo: en el enfermo psicótico, dicen, “tenemos la forma extrema de una represión bien lograda. Cuando todas las vías y campos posibles para vivir la sombra están totalmente cerrados, la sombra pasa a gobernar por completo la personalidad”.

La curación ¡claro!, asumir la sombra. Volvemos a las interpretaciones de principio del siglo XX.

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         He titulado este artículo “medicina y no medicina” porque no se trata simplemente de una orientación que busca, por otros medios o caminos la salud. Hay en el fondo -y en la forma- del libro una no-medicina, y en realidad, hablando claro, un engaño, con mucha palabrería, por lo menos en la forma, en lo que escriben, y más en cuanto que está escrito conjuntamente por un psicólogo y un médico. El fondo filosófico, a mi entender, es interesante. Pero cuando se trata de la salud escribir que los antibióticos dados en la inflamación favorecen las posibilidades de cáncer o que los que tienen una enfermedad (que los veo diariamente muy sufrientes) es porque no han resuelto un conflicto o tienen un pecado, creo que es como se diría en castellano tener “mala leche” (como los autores son alemanes no sé cómo podrá traducirse eso).

Con los enfermos que sufren horrores hay que tener delicadeza con las palabras que se escriben. Claro que decir que cuando seamos Uno con el Ser, con la armonía y la unidad ya nos curamos, está muy bien; lo malo es que el diabético deje de tomar insulina o un padre deje de vacunar a sus hijos porque “es una vía cómoda pero estéril”.

Aunque luego digan en una frase corta que “no se trata de hablar sobre si tomar o no antibióticos o de si vacunarse o no”. No es correcto tirar la piedra y esconder la mano (303 páginas dando una idea, que luego solo matizan y explican mejor en las ultimas once páginas).

Podría no haber escrito este artículo: quién me manda a mí meterme en camisa de once varas. Quizá lo mejor habría sido leer el libro, meterlo en la estantería y guardarme mi opinión. Pero una vez leídas sus 320 paginas (no me he saltado ni una), no comentarlo es como mínimo impropio y más siendo un médico y un psicólogo quien lo escriben.

Algo bueno del libro: a los que nos denomina antagónicos y no iluminados y que “matamos el tiempo con malabarismos y especulaciones gratuitas” al menos nos hace pensar (además de las últimas 11 páginas donde explican el fondo filosófico de sus modos terapéuticos). Sigo pensando que sus especulaciones mal informadas pueden ser interpretadas de forma que perjudiquen la salud de algún lector. La no-medicina no es una postura sana ni un mensaje creativo. Por mucho que los autores quieran negar la polaridad, su libro rezuma excesiva polaridad. Y si a pesar de todas esas excentricidades médicas (es lo más suave que se me ocurre) tiene en el futuro éxito, me alegro mucho, pues entonces quiere decir que cada vez más gente es capaz de captar el fondo unitivo que plantean para intentar entender, desde su perspectiva, la salud y la enfermedad como un todo más allá del concretismo temporal y espacial que impera en nuestros tiempos. [6]

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[1] Al que le interese la psiquiatría antropológica aquí  http://clinicaprofesor-rojo.es/images/psiquiatrianatropologica.pdf tiene una introducción que realizo en PDF y a quien le interese más  tiene este campo más desarrollado  aquí http://clinicaprofesor-rojo.es/images/desaparicionenfermedad.pdf [2] No entiendan estas expresiones como una crítica al libro ni a su ideología, sino un desacuerdo firme sobre la forma de plantearlo. Lo podrán comprobar más adelante, [3] Al final del libro explican a qué tipo de “sombra” se refieren pero a lo largo de la lectura la significada es la junguiana “matizada”. [4] Coincido en su actitud interna de trabajo de concepción de unidad del ser humano y de intentar curar la totalidad, etc. [5] Estoy totalmente en desacuerdo con esa afirmación. Soy profesor de una universidad “académica”  de Medicina y  puedo decir con criterio que no es cierto lo que dicen los autores. Generalizar es un fallo de principiantes. Si quieren decir que “la Medicina Academia Germana ha perdido de vista al ser humano” ahí es pasable, los autores que son alemanes y sabrán más que yo a ese respecto y otros profesores médicos alemanes serían lo que le responderán afirmativa o negativamente. [6] Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke. La enfermedad como camino. Un método para el descubrimiento profundo de las enfermedades. Debolsillo Clave, 2012.

Acerca de juanrojomoreno

Profesor Titular de Psiquiatría Universidad de Valencia
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3 respuestas a MEDICINA Y NO MEDICINA

  1. Excelente artículo. Muy interesante, y bien puntualizado.
    Coincido con usted.
    Me ha gustado especialmente, el hecho de que a pesar de todas las críticas, (a mi entender, justificadas), ud. salvara el hecho de que el libro, puede resultar igual muy positivo para comprender el fondo “unitivo” de todo.
    Muchas personas me recomendaron este libro, ya tengo claro que no lo leeré.

    ¿La palabra “holística”, la rechaza usted?, ¿es más apropiada “unitiva”?, ¿tiene que ver con lo que lleva asociada “holística/o” en cuanto “New Age”?

    Lo que a mi personalmente me irrita un poco de estas tendencias, es justamemente esto que ud. describe así : “los que tienen una enfermedad (que los veo diariamente muy sufrientes) es porque no han resuelto un conflicto o tienen un pecado, (…). Con los enfermos que sufren horrores hay que tener delicadeza con las palabras que se escriben. Claro que decir que cuando seamos Uno con el Ser, con la armonía y la unidad ya nos curamos, está muy bien; lo malo es que el diabético deje de tomar insulina o un padre deje de vacunar a sus hijos porque “es una vía cómoda pero estéril”

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    • Gracias Patricia por el comentario. Estoy de acuerdo. Utilizar Unitivo u Holístico al final sería lo mismo, pues lo “uno” y el todo” son la misma cosa. Pedro hay demasiado holismo, se ha abusado y se sigue abusando demasiado de esta bella palabra: hay masajes holísticos, pensamientos holísticos, filosofía holísticas, marketing holístico, educación holística, institutos holísticos de higiene vital, odontología holística y hasta un portal holístico del tercer milenio, etc. Aunque el concepto holístico es emergente, y lo unitivo también supone superación de opuestos en dialéctica emergente, prefiero este ultimo término, pues da más brillo a la unidad que se alcanza desde la multiplicidad y que es Unitiva sin dejar de ser múltiple. Las emergencias entre pares de opuestos no hacen más que originar un proceso evolutivo en el que los pares no son unidades sino complejidades. Cada par es una complejidad (unitiva) pues ha de hacer una nueva emergencia con su polaridad y parafraseando a Sullivan así “la pirámide infinita de emergencias unipolares”. Es la evolución en donde la complejidad crea unidades más evolucionadas (según Teilhard por la conciencia-complejidad).

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  2. Cierto!. Es muy interesante este tema:
    ” los pares no son unidades sino complejidades. Cada par es una complejidad (unitiva) pues ha de hacer una nueva emergencia con su polaridad y parafraseando a Sullivan así “la pirámide infinita de emergencias unipolares”. Es la evolución en donde la complejidad crea unidades más evolucionadas (según Teilhard por la conciencia-complejidad).”

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